Kaymon, el Perro gorgona: Buscafieras 16

Kaymon, el Perro gorgona: Buscafieras 16

Language: Spanish

Pages: 126

ISBN: 8408111272

Format: PDF / Kindle (mobi) / ePub


En un castillo en ruinas del Reino Oscuro acecha Kaymon, el Perro gorgona. Kaymon es una de las seis Fieras malvadas que ha soltado el diabólico brujo malvado para que capturen a las Fieras buenas de Avantia. Acompaña a Tom en su misión de salvar a las Fieras buenas y evitar que lo atrapen a él.

The Confession (Mike Daley, Book 5)

Mutineer (Kris Longknife, Book 1)

A Dance of Shadows (Shadowdance, Book 4)

Sagittarius Is Bleeding (Battlestar Galactica: Reimagined, Book 3)

Animals Everywhere! (Thomas & Friends)

Brendan

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

encontraron mirando a un ancho valle lleno de campanillas gigantes. —¡Oh, qué bonito! —dijo Elena—. Nunca me hubiera imaginado encontrar unas flores tan bonitas en un lugar como éste. —Frunció el ceño—. Pero �qué es eso que hay ahí en medio? No soy capaz de distinguirlo. Tom miró hacia el valle. Aunque había devuelto la armadura dorada a Avantia, seguía teniendo sus poderes mágicos, y el yelmo de la armadura le permitía tener una vista muy aguda. —¡Es Nanook! —dijo—. �La pobre Fiera está

color rojo oscuro de las flores se les clavaban como si fueran dagas, pinchando a Elena y a Plata con sus puntas afiladas como agujas. —¡Ay! —gritó Elena—. Tom, duele mucho. Tom tiró de las riendas para que Tormenta se detuviera. Se bajó de la montura. Sólo podía hacer una cosa. Cogió el escudo, desenvainó la espada y empezó a cortar las peligrosas flores, haciendo un camino para que salieran sus amigos. Las flores le pinchaban como picaduras de avispa mientras se abría paso y cortaba los

le empezó a arañar el pelaje con las garras. Durante unos momentos, Plata luchó incansablemente. Pero de pronto, Kaymon soltó un rugido de furia y en ese momento su cuerpo empezó a hacerse más grande. Mientras se retorcía, el perro se distorsionaba y cambiaba de forma hasta que consiguió librarse de Plata y hacerlo salir por los aires. —¡¿Qué está pasando?! —gritó Elena. —¡Se está transformando! —exclamó Tom horrorizado. Ahora, en lugar de un sabueso, �había tres! Tom miraba atónito con

abajo. —¡Sígueme si puedes! —gritó Tom—. �O es que estás demasiado cansado? Con un rugido de furia, Kaymon saltó desde el muro del castillo. Se lanzó hacia el puente levadizo, rugiendo y babeando. Su gran peso cayó con fuerza en la madera podrida. Con un crujido, el puente se desmoronó. Una astilla larga salió volando por los aires hacia Tom. El chico se agachó, pero sus bordes afilados le arañaron la mejilla y lo hicieron sangrar. El enorme sabueso cayó al foso, provocando una gran

oleada de agua verde y limosa. Tom se quedó en el borde, viendo que la Fiera malvada forcejeaba e intentaba mantener la cabeza por encima de las apestosas aguas. Durante un momento sintió lástima por él, pero se le pasó pronto. Kaymon era pura maldad. Elena apareció por la puerta. Pasó bordeando el agujero del puente con mucho cuidado y fue corriendo hacia Tom. La luz de los ojos perversos de la Fiera se estaba apagando a medida que las algas se enrollaban en su cuerpo haciendo que se

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