Mr. Mercedes: A Novel (The Bill Hodges Trilogy)

Mr. Mercedes: A Novel (The Bill Hodges Trilogy)

Stephen King

Language: English

Pages: 448

ISBN: 1476754470

Format: PDF / Kindle (mobi) / ePub


WINNER OF THE 2015 EDGAR AWARD FOR BEST NOVEL
#1 New York Times bestseller! In a high-suspense race against time, three of the most unlikely heroes Stephen King has ever created try to stop a lone killer from blowing up thousands. “Mr. Mercedes is a rich, resonant, exceptionally readable accomplishment by a man who can write in whatever genre he chooses” (The Washington Post).

In the frigid pre-dawn hours, in a distressed Midwestern city, desperate unemployed folks are lined up for a spot at a job fair. Without warning, a lone driver plows through the crowd in a stolen Mercedes, running over the innocent, backing up, and charging again. Eight people are killed; fifteen are wounded. The killer escapes.

In another part of town, months later, a retired cop named Bill Hodges is still haunted by the unsolved crime. When he gets a crazed letter from someone who self-identifies as the “perk” and threatens an even more diabolical attack, Hodges wakes up from his depressed and vacant retirement, hell-bent on preventing another tragedy.

Brady Hartsfield lives with his alcoholic mother in the house where he was born. He loved the feel of death under the wheels of the Mercedes, and he wants that rush again. Only Bill Hodges, with two new, unusual allies, can apprehend the killer before he strikes again. And they have no time to lose, because Brady’s next mission, if it succeeds, will kill or maim thousands.

Mr. Mercedes is a war between good and evil, from the master of suspense whose insight into the mind of this obsessed, insane killer is chilling and unforgettable.

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entretendrán mucho. Hay un ascensor, pero Hodges opta por la escalera. En el rellano del piso de abajo se apoya en la pared, cierra los ojos y toma aire media docena de veces con aspiraciones trémulas. Es ahora cuando se le saltan las lágrimas. Se las enjuga con la manga. La tía Charlotte ha expresado su preocupación por Holly —preocupación que Hodges comparte—, pero ni un asomo de pesar por su sobrina volada en pedazos. Imagina que el mayor interés de la tía Charlotte en Janey ahora mismo es

espacial, y eso que por entonces yo empezaba a dar mis primeros pasos. —No te preocupes —dijo Augie—. Saldrás adelante. —Era una de esas cosas que se decían por decir. —La verdad, preferiría que no hubiera tanta humedad. La he abrigado bien por si apretaba el frío, pero esta humedad… —Cabeceó—. Pero lo conseguiremos, �a que sí, Patti? —Dirigió una parca sonrisa de desesperanza a Augie—. Más vale que no llueva. No llovió, pero la humedad fue en aumento, y al final se veían sutiles gotas

sabe hacer eso mejor que mi madre. Dice: �Tú compraste el coche y tú lo trajiste a casa. Tú deberías habérmelo dicho». Yo estoy desayunando mientras ellos se enzarzan en su pequeña discusión y de buena gana habría dicho: �Si hubieras consultado alguna vez el manual del usuario, mamá, aunque solo fuera para saber qué significan todas esas lucecitas tan monas del salpicadero…», pero mantengo la boca cerrada. Mis padres no tienen muchas broncas, pero cuando tienen una, cualquier persona sensata se

individuo muy inteligente que casualmente está loco. Hodges se coloca el bloc sobre el regazo y lo abre por una página en blanco. Hacia la mitad escribe cuatro palabras en mayúsculas: TENGO QUE DARLE CUERDA Dibuja un recuadro alrededor, añade el bloc a la documentación del caso y cierra la carpeta, cada vez más gruesa. Se queda ahí sentado por un momento, contemplando el salvapantallas, una foto de su hija, que ya no tiene cinco años y ya no cree que él es Dios. —Buenas noches, Allie. Apaga

debajo del pliegue, y se queda inmóvil. Salen las fotos de dos mujeres, contiguas. Una es Olivia Trelawney, la otra es mucho mayor, pero el parecido es inequívoco. Sobre todo por esos labios finos de zorra. MUERE LA MADRE DE OLIVIA TRELAWNEY, reza el titular. Debajo: �Protestó por el “trato injusto” que recibió su hija; afirmó que la cobertura mediática “destruyó su vida”». Lo que sigue no es más que una nota de relleno en dos párrafos, de hecho un simple pretexto para volver a mencionar la

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